
María Begoña es energía liberada desde el 10 de noviembre. En los titulares de los periódicos y en los avances radiofónicos no dieron esta oportuna noticia. En el nocturno de la noche, dos días después, hay un inaudito rumor de estrellas ¿Es María Begoña parte? Aquí comienza una crónica de suma importancia. En la fugacidad del pensamiento y el momento, cómo aunar la energía sobrecogedora de María Begoña, ahora por fin en el sitio de la conciencia total del universo. Fíjense en la final proeza.
La de María Begoña, Bego para todos nosotros, es la historia de tres luces: la de ella y sus hermanas Mari Carmen y Loli. Tienen razón, y toda, quienes añaden a Joseba Andoni, Miguel Ángel y Sol.
Las tres hermanas Bego, Mari Carmen y Loli son de un pueblo fabril. Fabril y sin relevos ni descansos han sido sus vidas. De pequeño, cuando mi madre Filomena Isabel me llevaba a sus casas, al otro lado de la ría del Nervíon, tomé por primera vez conciencia de la dignidad soberana del trabajo. Recuerdo a Loli en su primera casa coser y tricotar, y a Mari Carmen en la suya. Y a las tres visitarnos tiempo después, cuando los obreros, y las obreras como ellas podían disponer de apartamentos en paraísos como Laredo.
María Begoña rompió moldes. Arrió sus velas a las de un primer amor. No ancló cadenas en las profundidades cuando aquel falleció. En un tiempo moderno de rigideces aún extremas, por azar y merecimiento, volvió a encontrar un amor de una serenidad inaudita hace treinta años. Hablo con Josean a pesar de que ya no está, me decía Bego hace apenas dos años. Pues claro, Bego. Y hace muy poco tu hermana Mari Carmen, María Magdalena de vuestra custodia y santa de vuestro arrope, te decía que ibas a encontrarte con tu amiga Filo, convertida en energía el dos de enero de hace casi dos años.
Desde el cosmos ahora hacia su otra energía, la protagonista de esta historia es Begoña Velón Pérez.



