
El barbero afeita al cliente con resignada calma. La bata que cubre a este lleva los colores de la bandera de Estados Unidos. Junto a la puerta de la barbería, un misil afeitó el 14 de marzo la calle Zokak el-Blat, en el populoso barrio Bashoura de Beirut. El periodista Alex Milan Durie ha tomado esta fotografía como una secuencia de la vida cotidiana en la que se ha visto de nuevo, como en un eterno retorno, envuelta la población de Beirut. Los bombardeos, las morgues, el lenguaje de guerra que regresa por sus respetos. En el reportaje que publica el magazine Guernica, la realidad fuera de la barbería de la calle Zokak el-Blaat es abrumadora: ochocientas mil personas desplazadas, colchones en las calles, familias improvisando refugios donde pueden.
Un dron israelí lanzó miles de panfletos el día 12 de marzo sobre Beirut: “Líbano va ser otra vez Gaza”. El terror sobrevuela a cada hora pero la vida se cuela entre sus fibras. Las fruterías levantan sus artrósicas persianas; en los bares, dice Alex Milan Durie, se discute como si fuera urgente salvar el mundo antes del siguiente bombardeo israelí. En un café, alguien dibuja a dos personas abrazándose, como si el amor pudiera escapar y sobrevivir al caos y la muerte.
Las librerías y cafeterías se han mutado en cocinas y lugares de alojo. Manos voluntarias cortan, hierven, reparten comida. Miles de desplazados de todo Líbano, de todos los barrios de Beirut. Lo que cada familia se lleva al dejar sus casas, reduce la esencia de la vida a lo más elemental: una tetera, una bombona, pan.
Hasta el espléndido mar mediterráneo, escribe Milan Durie, no es el mismo. Un hotel abierto en canal en Raouché. Un cartel que promete oportunidades en medio del derrumbe. El aeropuerto imita a los beirutíes: manteniéndose abierto, lleva a cabo su acto de resistencia.
En el centro de la ciudad, sobre un muro que aún recuerda otra lucha, una frase resiste al tiempo y a la guerra: “Dejad vivir al Líbano antes de que yo muera.”
Alex Milan Durie es un periodista, escritor y fotógrafo, afincado en Beirut. Colabora habitualmente con medios como The Guardian, Al Jazeera, TIME Magazine, The Financial Times, WIRED, GQ Magazine, Rolling Stone y Middle East Eye, entre otros. Criado entre Londres y el sur de Francia, Alex tiene ascendencia vietnamita, italiana y sueca, aunque se siente especialmente en casa cerca del mar Mediterráneo.