El gobierno de Rajoy por fín, tras años y años haciéndose el longis, lo ha admitido: el ministro Soria es el mini yo de José María Aznar. A petición de Rajoy se afeitó el bigote para despistar. Pero los papeles de fumar de Panamá recordaron a muchos los puros del gran José María con Bush en Texas, y todo el mundo recomenzó a sospechar. El sainetillo mundial del banco ha los pasillos monclovitas: “este José es cada día más hombre” (queriendo decir “más alto” en comparación con San José María Aznar).
Los sótanos de La Moncloa. Juegan a la brisca Moragues, Alonso, el gran Gatsby Rajoy y Eduardo inda; el presidente ensaya sus respuestas:
– Miré usté, que yo sepa en España un banco es un banco; donde uno se sienta. Que yo sepa el señor Soria tiene derecho a sentarse
– Kennedy no lo hizo mejor anunciando el viaje a la luna, presidente
– Bueno, ahora que a Soria no se le ocurra pedir mi banco
Se hizo el silencio. ¿Habría querido decir el presidente que hay hilillos conspiradores o trepadores que salen de los concursos para hacer sombra al primer presidente con barba en España? ¿juego de bancos en el PP? ¿o de tronos?
