
La civilización occidental dejó de existir después de la segunda guerra mundial. Vivimos un cadáver que se agita como una rana muerta en un cable con corriente. Los síntomas de un colapso tota han entrado en su interior y han determinado el contenido y el rumbo de la poesía y la canción. Es un error hablar de canción protesta o de poesía protesta. La protesta implica una posibilidad de rectificación, se produce dentro de una cultura. Con la larga lista de terrores que hemos acumulado, la protesta se ha convertido en alienación y la alienación en una separación total. La guerra es permanente. Solo cambian los campos de batalla y las bajas. Los violentos conflictos raciales, no solo en estados Unidos sino en decenas de países de todo el mundo, son irreducibles desde el interior de cualquier sistema social existente.
Keneth Rexroth. Desconexión y otros ensayos. Pepitas de calabaza. 2009.