¿Qué tienen en común Torrente y Simone Weil? Nada, y algo muy concreto: una mirada secundaria, incómoda, sobre la decadente realidad política. Sobre todo, una mirada cargada de pesadumbre hacia la clase política y los partidos de todos los colores. Escribe Simone Weil —París, 1903; Ashford, 1943— que la idea de partido no estaba en