Amanecí encolerizada, escribe Clarice Lispector. Al igual que a ella, tampoco me gusta el mundo. La mayoría de la gente está muerta y no lo sabe, o están viva y llena de falsedad. El amor, en vez de entregar, exige. Y prosigue: los que nos aprecian quieren que seamos lo que necesitan. Mentir causa remordimientos