Es un filósofo anodino. Antes de convertirse en el pensador de referencia aceptado entre la intelectualidad francesa, Bernard Stiegler pasó cinco años en la cárcel por robo a mano armada – «la oportunidad de mi vida», asegura-. De su reflexión acerca de la técnica y la ciencia, eleva un diagnóstico de malestar en el seno