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Divertíos os os

Txefe Martinez Aristín 30 junio, 2025     Comentarios cerrados    

Se dice de España que despide rayos de luz que atrae al mosquitero turístico. Está bien empezar por el ranking según los méritos. También ocupa la primera posición en eventos de distracción. Acontecimientos que aumentan como los crecepelos para aliviar la calvicie. Se trata de difundir esparcimiento y solaz.

Estamos en el país de los festivales. Giras de bandas de medio pelo con música rompedora y letras de pólvora mojada. ¡Gritad, bailad, esto es música contra lo establecido!, anuncian los programadores. Los técnicos levantan por la piel de toro sus montajes decibélicos. ¡Divertíos…  os os os!, dice el eco de los coros musicales, y sus ondas se expanden con aliento de ancla levantada para zarpar por la fulminación del haz de luces del escenario. ¡Divertíos…os os os! Repetición de la últimas sílabas que acallan la repercusión de noticias y sucesos. Múltiple eco que rompe su envoltura para permitir la salida del olvido ¿El imposible olvido o el necesario olvido?

Eclipses. Ensordecimientos. Desaparición de cuerpos. Brote de lamentos. Manifestación. Aparición súbita de un movimiento cayéndose, levantándose, como los cuerpos de los danzantes que se queman en piras de otros fuegos.

La Bomba. No explosión destructiva sino emisión de varios tipos de radiaciones. Daños mínimos en máquinas, estructuras, edificios. Gran efecto en seres vivos, animales y personas, incluso protegidos con blindajes. Puede matar a grandes concentraciones de militares o civiles. La Bomba ecológica no mata vegetales, solo animales. Su uso reequilibra la población humana con los ecosistemas. El hombre sabe encontrar siempre soluciones a los problemas que él mismo genera. La Bomba es amiga porque respeta las cosas, respeta la propiedad a la vez que elimina los humanos sobrantes, potenciales competidores.

                                            Escritos de Goj

Joaquín Sempere

Hay cosas que son tan insoportables de imaginar que algún mecanismo psicológico inconsciente nos las esconde.

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Autor:  Txefe Martinez Aristín

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