De entrada, en los años lluviosos en los que Marianiño regaba sus días de universitario, jamás tuvo sueño como el altar que aquí le otorgamos: rendir podio con el sin igual tricky dicky (1) Nixon. A pesar de que les separa un océano donde se hunden las naves y en ellas hasta las olas de la historia, es cierto que la primera trickiñuela común es su plastilínea destreza de inflamación facial: esa nariz como un hilarante hilillo.
Segunda: un país, un valor – aunque sea a la baja -. Por supuesto, es valor de cambio. En el business, se cambia a poco. La marca España es tan parca… y las revueltas intestinas que hicieran a Nixon precursor sin saberlo de la memorable serie House Of Cards 40 años después. Rajoy tendrá su serie sólo que la suya es una réplica de Yo Claudio.
Tercera triquiñuela: pactus interruptus: liberales, progres, vascos, catalanes…. de orden. Hasta con los Griegos. perdón: Nixon con los generales que el 68 se levantaron de la cama; Mariano opta por hacerse Hamlet y se pasea con el craneo de Tsipras pensando que es el del sintáctico Iglesias.
A la tercera va la vencida: tercer año mariano con sus tesoreros posaderos entre las rejas y las cajas fuertes en Suiza y las Caimán – ¿No le ven a Nixon cara de cocodrilo y a Mariano de proto idem? Los tesoreros de Nixon no fueron ni mucho menos precursores de cajas B o cheques – acuérdense de Watergate -, pero Rajoy es un digno saltamontes.
Cuarto: los mini yos de la banca, la prensa, la culturalidad que apoyan al líder. Nixon tenía a Elvis. Marianiño una pelvis igual de inconmesurable: Marhuenda superestar. Arrojada la vergüenda, a la vedette de La Razón le falta cantar el Folsom Prision blues del rey en los shows de La Sexta.
Cinco. Rajoy se ha dado un respiro zen con la prensa – tan lbérrima como él – , cosa que Nixon no consiguió – ser tan libérrimo como la prensa-. Pero la poesía le acecha. Tricky Dicky desde su tumba aconsejaría a Rajoy encarcelar la poesía. Si poetas como Lawrence Ferlinghetti organizaban cenas y elegías para enchironar al presidente tyranus, Rajoy debe adelantarse: tras la mordaza, la mostaza en gas para el oriente de la palabra que amenaza con derribar los muros que su gobierno ha puesto al lenguaje.
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(1) Tricky Dicky: Tramposo Ricardito
