
Laten debajo de las posturas oficiales. El postureo va más allá de cualquier buena voluntad y alcanza realidades patológicas en la geopolítica. Siempre la cuenta de resultados es algo más cercano a los negocios que cualquier consideración ideológica. Trump bloquea las exportaciones de petróleo de Venezuela, pero la empresa petrolera Chevron compra el oleaginoso hidrocarburo al maldito país. Son prácticas habituales y nada novedosas. Las grandes petroleras de Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial (según el historiador Jacques R. Pauwels) a la vez que ayudaba, no desinteresadamente, a Gran Bretaña, hacían lucrativos negocios con la Alemania nazi. Se suministraron grandes cantidades de petróleo a Alemania a través de países neutrales (supuestamente) como España, algo perfectamente conocido por la Casa Blanca, “si vemos que Alemania está ganando, ayudaremos a Rusia, y si Rusia está ganando, ayudaremos a Alemania, de forma que ambos bandos se desgasten lo más posible”. Nota difundida por el senador y luego presidente Truman el 24 de junio de 1941. Los panzers nunca hubieran llegado a las puertas de Moscú sin este combustible.
Hay mucho de cierto que las grandes élites y corporaciones occidentales preferían el nazismo al comunismo, antes y durante los primeros años de la guerra mundial.
Hoy el poder sutil, el de las buenas formas, el poder blando de algunos presidentes estadounidenses, Biden y Obama, por citar los últimos ha dado paso al influjo que usa la violencia física, que no tiene necesidad de justificarla. Trump es chabacano y grotesco en su figura egótica, pero ¿no será que lo que nos preocupa es su estilo?, “abiertamente obsceno que desprecia las reglas básicas de la decencia”, según nos apostilla el filósofo, sociólogo y psicoanalista Slavoj Zizek. En los caminos que buscan el dominio, el poder se transfigura en su andadura, pero no es unívoco ni personal (aunque lo parezca con Trump y Putin), detrás de ellos hay un ritual electoral cuya existencia no supone que el ciudadano común tenga ninguna influencia en el perol del poder donde se cuecen los sanos equilibrios y desequilibrios para sus cuentas.



