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Guerra impía en el Vaticano S.A.

César Valdés 10 enero, 2017     No Comment    

Los dos monseñores hablan solo cuando el camarero ha servido el capaccio de atún y el tartar de gambas rojas. Restaurante en el acomodado barrio romano de Parioli. El sacerdote más joven sirve al más anciano un vaso de vino blanco selecto, un Sacriosassi Le Due terre. «Aquí fuera hay aparcado un coche lleno de documentos, del Banco Vaticano, de los dicasterios, de los auditores de cuentas. Escriba ese libro». Se levanta de golpe. «Por cierto, no tenemos efectivo. ¿esta vez el restaurante lo paga usted?». Este es el comienzo de la investigación que al periodista Emiliano Fittipaldi le ha llevado ante la mismísima justicia vaticana que le acusa de revelar secretos de la Iglesia. Y en verdad que son secretos. El Vaticano del papa Francisco está inmerso en una cruzada intestina entre facciones. El nuevo papa pretende moderar el proceder de un banco vaticano fuera de control e inmerso en pingües operaciones ilegales. También poner freno a una curia convertida en una casta que vive en apartamentos de hasta 700 metros cuadrados. Las dos grandes logias de la curia tienen en el moderado papa un enemigo común, y entre ellas se libra una batalla sin piedad de filtraciones. Emiliano Fittipaldi  en su libro Avaricia, publicado por la editorial Foca, hace un retrato exhaustivo del corazón de la cristiandad. Es una guerra sanguínea en la que se agarzan en comunión muchos ceros y que hacen pensar en el Vaticano como la ciudad al servicio del dinero.

Los papeles que ha recibido Emilio Fittipaldi no dejan lugar a dudas. Corroboran algunos datos que ya conocía y que había publicado en la revista L´Espresso. Pero la realidad supera con creces todo lo imaginado. Una de las muchas puntas del iceberg: el IOR, el Banco vaticano, tiene en 4 fondos de beneficiencia decenas de    millones: pese a que el instituto vaticano produce beneficios por valor de millones, el fondo ha entregado a obras de beneficiencia 17.000 euros en todo el mundo.El patrimonio inmobiliario del vaticano solo en Roma asciende a 4.000 millones de euros. Fuera de Roma, abundan los palacios donados o adquiridos, terrenos y campiñas recalificadas. En el mundo, solo hay que hacerse una astronómica idea de todas las cuentas de las órdenes religiosas y los terrenos de conventos que no figuran en el balance vaticano, aunque sean administrados en última instancia por este.

Ciudad del Vaticano. En las postrimerias de la navidad de 2016, un sinuoso frío entra en el cuerpo como levitando desde los lugares más opacos de esta ciudad, pequeña e inmensa a la vez. Cuesta creer que tras el torreón que diviso se libren en este momento a las 11 de la mañana de un lunes 9 de enero de 2017 millones de operaciones en bolsas de todo el mundo, órdenes de compra de deuda pública en Italia, España, USA y otros países, adquisiciones de empresas. Es la hora cercana al ángelus. La llegada de un nuevo Papa a los aposentos vaticanos ha sido siempre un cataclismo para la curia romana. Ocurrió en 1978 con Albino Luciani, el papa más breve de la historia. El Papa «de la sonrisa» pretendía entonces hacer una necesaria reforma en el entramado financiero vaticano. Murió en oscuras circunstancias tras escasos y significantes 33 días de papado. El papa Bergloglio, como Juan Pablo I pero 40 años después, pretende enfrentarse a una curia y un poder que luchan, descubiertas sus primeras medidas, denodadamente contra él. Los papeles que ha recibido el periodista Fittipaldi así lo evidencian.

Bertone, el capo

El cardenal Tarcisio Bertone. Representa el barroco poder. Afianzado durante décadas hasta la cuspide del poder del estado del Vaticano que alcanza bajo Benedicto XVI. Delicado y sutíl, iracundo y omnívoro. Bertone encarna a la vieja Curia, y en su seno es más bien un gran patricio. Su nombre figura en los últimos libros publicados en Roma en la última década por colectivos de religiosos como Los Discípulos de la Verdad. Se sabían sus maniobras, sutiles unas veces y abruotas otras, contra otros cardenales. Todo dentro de la interina y eterna lucha de poder simbólico y orgánico en el la sede del Vaticano. Los papeles que tiene en su poder el periodista Fittipaldi muestran lo que significa ese poder dentro de los propios muros de la casa donde vive, y de qué modo, el cardenal Bertone. La fundazione del Bambin Gesù, creada para recaudar fondos destinadas a niños enfermos, pagó parte de las obras realizadas en la casa del cardenal Tarcisio Bertone. Fue una obra extraordinaria, propia de alguien con un nivel angélico: cuatro millones de euros.

Bertone agrupa a la Curia más enfrentada al papa Francisco. Pero al mismo tiempo tiene sus enemigos entre los muros vaticanos: el prelado Carlo María Viganò.

Viganó, el malo que se pasa de bueno

Si Scarano es el emblema mediático del sacerdote corrupto, Carlo María Viganò es, en lenguaje llano, un superhéroe. en 2011 tuvo el coraje de desafiar a Bertone y denunciar la corrupción dentro del Vaticano con dos cartas dirigidas al secretario de estado y a Benedicto XVI que se hicieron públicas gracias a «cuervos» que entregaron copias a los periodistas en algún momento entre finales de 2011 e inicios de 2012. El moralista Viganó no es lo que parece , sus familiares le acusan de haberse apropiado de millones a sus espaldas. Terrenos, empresas a su nombre.

Los santos, un negocio multimillonario

La fabricación de santos es un negocio productivo en la ciudad santa. Los promotores de las causas de santidad pagan cuantiosas sumas, en millones de euros. La celeridad en las causas y el nombre de las mismas va en proporción a la aportación monetaria. Un abogado y su bufete en Roma lleva la inmensa mayoría de las canonizaciones y beatificaciones que se realizan a lo largo del año en el Vaticano. El mercado santo está, ciertamente, muy concentrado.

Farmacias y gasolineras

En la Ciudad del Vaticano, millones de personas circulan cada año, pero no en busca ni de estampitas ni de entradas para el Museo Vaticano. Vienen de Roma, para algo más mundano. Son los que aportan los 38 millones de negocio en gasolina y productos farmaceúticos fuera de impuestos.

Hospitales y un tribunal

La disputa de las diferentes facciones curiales se centra en el control de los hospitales. Su construcción, primero; la gestión, después . Un ejemplo es el hospital Padre Pio, en torno al que se libra una lucha sin cuartel.  Tiene 37 bienes inmuebles para restaurar que hoy tienen un valor de 190 millones de euros. Los diferentes hospitales repartidos por Roma dan beneficios. Por la sencilla razón de que todos los italianos, a través del Estado, aportan mediante conciertos económicos ingentes cantidades de euros. La gestión de algunos de ellos, como el universitario y católico Gemelli tiene unas astronómicas deudas.

Los papeles que el periodista ha publicado han provocado reacciones en la Curia y Justicia vaticanas; también en el Papa. Pero lejos de lo que pudiera parecer, la reacción vaticana ha sido citar al periodista acusándole de revelación de secretos de estado, lo que podrçia llevarle la condena de años de cárcel en el Vaticano. Emilio Fittipaldi ha cedido a prestar declaración ante el tribunal vaticano, defendiendo el derecho a la información que sí existe en el estado italiano.

Cae la tarde, gélida, desprendiéndose en el cielo de un azul violáceo. Aún hay luces en el torreón que alberga las oficinas del Banco vaticano. Mañana será otro día, si Dios quiere.

 

Avaricia

Emilio Fittipaldi

Editorial Foca

 

 

 

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Autor:  César Valdés

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