La agrupación getxotarra GUK – apoyada por Ezker Anitza, Equo, Podemos e Independientes de Getxo – ha puesto en duda la versión oficial de uno de los mayores vertidos de fecales en la ria de Bilbao. Los vertidos del 3 de junio obligaron a prohibir el baño en localidades que suman 400.000 habitantes. El Consorcio de aguas de Bilbao adujo en su primera versión que el vertido era consecuencia de la saturación de las redes de pueblos de diferentes cuencas del gran Bilbao a causa de las grandes lluvias de los días 3 y 4 junio. GUK destapó a los pocos días que la depuradora de Galindo había vertido fecales a la ria. No solo obligó al Consorcio a reconocerlo horas después. En los días sucesivos y con bandera roja en 11 localides y niveles exiguos de lluvia en las cuencas limítrofes, el Consorció siguió vertiendo fecales a través de los aliviaderos situados en diferentes municipios que sorprendente no pusieron objeción alguna tras tener conocimiento. Entre el 3 y el 11 de junio el Consorcio vertió cerca de 400.000 toneladas de fecales sin tratar.
Al tiempo que desde GUK califican de inverosímil la versión del Consorcio de Aguas por «desbordamiento de la red que recoge pluviales y saneamiento», añaden que este «grave episodio de contaminación ha supuesto un altísimo riesgo para la salud pública, así como daño a nuestro medio». Y piden «las oportunas explicaciones». Una semana después de las lluvias y en plena alerta sanitaria en once playas, el Consorcio de Aguas siguió vertiendo el día 11 desde su red 150.000 toneladas de aguas fecales directamente a la ría, según se desprende de las propias comunicaciones que hacía a los ayuntamientos afectados y a los que ha tenido acceso Hincapié. Las «explicaciones» que pide GUK han levantado la sospecha de vertidos regulares a través de los aliviaderos. «Son grandes las dudas y mayor la preocupación tras lo ocurrido».
Hincapié ha tenido acceso además a otras comunicaciones del Consorcio en las que se dan cuenta de alivios de fecales en los meses de abril y mayo. El Consorcio ha mantenido un sutil silencio ante esta posibilidad. Pero ha repetido añadiendo nuevas versiones a la tesis principal: «puede tener su origen en más de 200 puntos diferentes potencialmente causantes del vertido de aguas fecales. Esos puntos se distribuyen por todos los municipios ubicados en la cuenca del Nervión e Ibaizabal, desde su nacimiento. En el total de Bizkaia hay más de 400 puntos similares». Consultadas las cifras de agua acumulada por lluvias en las cuencas del Nervión e Ibaizabal facilitadas por Euskalmet se ven que apenas superan en sus puntos límites los 8 u 11 litros diarios. Habria, pues, que buscar otras causas la «desbordamiento».
Al mismo tiempo, en los primeros días de vertidos, el Consorcio afirmaba: «Puede afirmarse que el problema de la elevada contaminación de las aguas de baño no está causada por los caudales que salen de las depuradoras, sino por aquellas aguas que no han llegado a dichas depuradoras y que no han podido ser convenientemente tratadas». Esta aseveración, deliberadamente o no, da lugar a múltiples lecturas. Entre ellas la posibilidad de que los vertidos de los aliviaderos realizados por el propio Consorcio eran, en efecto, aguas que no habían llegado a la gran depuradora de Galindo.
Los partidos EH Bildu, PP y Podemos, pidieron explicaciones al Gobierno Vasco y la Diputación por el vertido de aguas contaminadas al tiempo que criticaban la poca información facilitada.
Después de las versiones contradictorias, el Consorcio y sus responsables políticos presumieron, paradógicamente, de contar con una de las redes más modernas de Europa. La verdad, parecía de nuevo más bien otra. En los fallidos acuerdos presupuestarios entre el PNV, gestor del Consorcio y el gobierno vasco, y el PP, entonces gestor del gobierno de España, se hallaba una importante partida para reformar la Depuradora de Galindo. La partida se presentaba como «esencial» para modernizar la propia Depuradora. Huérfana de recursos, parece que la red de residuos del gran Bilbao se enfrenta al espejo de un desarrollo en llegada a colapso de gestión necesitada de buscar «alivios». Todo ello con el asentimiento de municipios, gestionados también por el PNV, que a su vez magnifican el mensaje de máxima salubridad de la ria de Bilbao, pasado en teoría el periodo industrial contaminante.
Las explicaciones que pide GUK plantean respuestas que de momento no se dan. Hace escasos minutos una tormenta exigua en la cuenca de Uribe Kosta puede haber provocado un nuevo «alivio». Puede que las banderas rojas vuelvan a hondear en las playas de las once localidades de Uribe Kosta y el gran Bilbao. Bandera roja.
