
Los titulares como latigazos resbalando por nuestra espalda sensorial ya absorta. Una pandemia de eslóganes eléctricos cubren las calles parpadeantes. Rebotan en los charcos de agua estancada. Resbalan retorciéndose por las aceras cotidianas y cansinas de la normalidad. Los expertos, señalaba la prensa hace una semana, desaconsejaban la inoculación de vacunas anti covid de diferentes empresas. Los expertos que cita la prensa hoy aconsejan la mezcla de vacunas. Las verdades de neón han tomado esta noche un color cromático tan seductor como el del ansiado verano, puerta al atiborro económico del país.
El relativismo cotidiano hace pasar todo el cuerpo de la realidad inmediata por el ojo de la aguja de twitter. Todo se adelgaza en la livianidad de cuatro maltrechas palabras. La bulimia del tiempo las hará olvidar a la velocidad de la propia luz incolora. Así en esta naúsea en la que nada puede ser ni verdadero ni falso, sino tan solo caduco, McLuhan y su el medio es el mensaje ha muerto sangrientamente: la nada es la carne y la sangre de las extensiones vitales de todos esos cadáveres que miramos por millones los neones parpadeantes a través de la ventana que languidecen esta noche.
En los estudios radiofónicos cargados de un aire de superioridad comedida, los tribunos eléctricos recuerdan que hay fronteras electrificadas que no conviene a nadie traspasar. La verdad ya no es una experiencia, recuerdan con prosodia, sino un voluntario y lobomotizado ejercicio de adhesión a los principios y finalidades de la abulímica obediencia.
La verdad ha sido apuñalada cada noche – ¡ oh, vosotros también Brutos de la expresión ! – y el hálito de sangre es una inmensa hoguera industrial alimentando sin parar productos culturales de toda variedad.
Hace unos días, en el transcurso de la feria Literal de cultura independiente en Barcelona, la editorial ediciones El Salmón esperaba poder presentar su último libro editado, Covid-19. la respuesta autoritaria y la estrategia del miedo. No fue posible, porque la propia organización decidió impedir la presentación porque el libro defiende una tesis «ambiguas» sobre la gestión y naturaleza de la pandemia del coronavirus. Escrito a varias voces, entre profesionales de la atención sanitaria, del derecho y la academia, los autores defienden que la pandemia ha sido abordada por los gobiernos más por criterios políticos utilitarios que estrictamente sanitarios. No se quedan ahí, con ser grave el apunte. Sus aseveraciones están sostenidas en datos que han fluído en las comunidades científicas. Y están contrastadas con las medidas políticas que diferentes gobiernos, entre ellos el de España, decidieron ejecutar.
El necesario examen al poder, a sus gestores, los gobiernos y los partidos políticos que lo componen jurídica y políticamente, pasa indispensablemnte porque el derecho al escrutinio, prevalezca como premisa social indispensable. Y como premisas en la Constitución española quedan recogidos el derecho a la información veraz, la expresión de ideas y la libertad de cátedra. Una histeria permeada a través de la alarma mediática ha calado socialmente. El que cuestiona siquiera la gestión del gobierno, es catalogado como «negacionista», algo así como un negador del holocausto.
Así que sorprendentemente un libro como el editado por Ediciones El Salmón, se ha convertido en poco menos que una bruja a la que no se deja plaza pública alguna. Y no es casualidad que hayan sido espacios supuertamente o fehacientemente liberales en su mejor sentido por un lado o de izquierdas radical por otro – el mensual El Salto – los que hayan censurado este libro.
Y no es casualidad que algunos de los vectores de análisis que hacen los autores del libro coincidan con las perspectivas de análisis de la izquierda: visón de género en la gestión de la pandemia por parte del gobierno; la desigualdad social que han provocado las medidas del gobierno en la gestión; la gestión previa de la izquierda política de desmantelamineto de la sanidad pública; la ejecución a través de una ley mordaza y una reforma laboral diseñadas por un gobierno supuestamente ultraneoliberal que el actual gobierno de izquierdas ha aplicado con mayor rigor que aquel para gestionar la pandemia.
El ocaso de requiebros políticos que el gobierno de España, especialmente su presidente Pedro Sánchez y sus más conspícuos asesores, han llevado a cabo para extraer plusvalía política, es de cátedra.
Han conseguido que a través de un relato croquetero en las tertulias y editoriales, se dibuje un panorama cínicamente preparado: los fallos gubernamentales se deberían a la desmesurada ansia de las farmaceúticas por sacar beneficios incumpliendo compromisos. Suena muy bien para una población dispuesta a la explicación simple de atar dos únicos puntos para hacer una línea que explique toda la recta de la realidad. La realidad es que los gobiernos acudieron a la farmaceúticas en busca de solventar ante su propia población el problema político de la pandemia.
La segunda verdad es que de cara a obtener plusavlía politica de la gestión de la crisis, los gobiernos firmaron en tales términos un contrato de compra venta de vacunas con la framaceúticas. Y a estas correspondería la investigación para el hallazgo de un componente que la red pública de investagación europea era incapaz siquiera de plantearse, dado el desarme que gobiernos de izquierdas, centro y derechas han venido llevando a cabo. Lo llaman fuga de cerebros, pero es ahorro en los presupuestos del Estado. El país está loco porque las ayudas vayan a quienes votan y tienen negocios, cada vez más bares, restaurantes o plantaciones de fruta y carne para la exportación. En las urbes hay un recelo cercano al odio a los investigadores que puedan llevarse dinero para descubrir una vacuna como al de los inmigrantes que se quedan las ayudas sociales que corresponden a los españoles de toda la vida. España necesita que factorías de alimentación o navales tengan carga de trabajo: da igual cómo ni por qué, como en su día defendió el alcalde de Podemos en Cádiz, si son fragatas para el diabólico gobierno de Arabia Saudí.
Ese relativismo de luz aceitosa y dañina, es la que embalsama la política diaria en España. Y ha acabado por incrementar el carácter ya tremendamente cínico de sus habitantes. Su credulidad es un ejercicio recomodado, matón. Para explicar la exploxión de su impotencia le sirve una bandeja de malos conspiradores sobre la que proyectar su cínico conformismo: farmaceúticas, inmigrantes, extrangeros, miserables, conspiraciones mundiales de corte masónico.
El partido del presidente Pedro sánchez obtuvo un 65% de plusvalías de la gestión pandémica. Sus pasivos fueron convertidos en sorprendetes activos. En la refriegua de tinta política, la maniobra de llevar al ministro de sanidad a candidato a las eleccoones en Catalunya, ha permitido al PSOE obtener una plusvalía quizá superior a la de AstraZeneca con las vacunas en España.

La gestión de la crisis del coronavirus se asienta para los autores de este libro en lógicas autoritarias, con medidas desproporcionadas y a espaldas de evidencias científicas. Sin negar la evidencia de la pandemia, los autores tratan de abordar las imposiciones sociales que sin consenso científico los gobiernos han impuesto a una ciudadanía global aterrorizada bajo mensajes unitarios. Paz Francés, José R.Loyassa y Ariel Petruccelli, jurista, médico e historiador, se alejan de lo que llaman «ortodoxia covid», es decir una sola manera de ver la pandemia – una preverdad – y una aceptación sin fisuras de las medidas tomadas desde el vértice superior de la sociedad en «tiempo de crisis». Parecería como si la misma sociedad hubiera optado por una cierta ignorancia a cambio de preservar el orden social. Los autores reivindican, por el contrario, una toma en común de las decisiones, reuniendo conocimiento y experiencia como motores de las decisiones sobre la vida en común. El covid-19, en última instancia es el resultado de un enfermo modo de vida sobre el que la sociedad global se niega todavía a reflexionar, exponiéndose no solo a la pérdida de libertades, sino a la vida misma como tal entendida.
Covid-19. la respuesta autoritaria y la estrategia del miedo. Ediciones El Salmón. Mayo de 2021. Paz Francés, José R.Loyassa y Ariel Petruccelli. 441 páginas. 19,99 euros.