Es un trotamundo que va y viene por el patio trasero de su casa. Francesc Serés. Su casa es Catalunya y recorre pueblos y comarcas de Lleida: Zaidín, Mequienza, Torrente y otros pueblos del Segriá y el Bajo Zinca. En ellos viven y malviven o desviven malienses, nigerianos, marroquíes, guineanos, mauritanos, búlgaros, rumanos, ucranianos y otros corredizos que se lanzaron a las fronteras para desatar el nudo de su existencia. Llegaron a estos lugares donde recalaron en penetraciones sucesivas, como un líquido que por los poros de un cuerpo entra y sale o se queda.
El siglo XXI va a ser otro siglo de grandes migraciones, como lo fue la segunda mitad del XIX y buena parte del XX. Francesc Serés lo enfoca desde la vieja tradición que inicia reflexiones desde lo pequeño a lo grande. El cosmos está en un grano de arena. Método que nos permite vivir las experiencias y lecciones de hombres y mujeres de nombres propios. Personas desorientadas, desubicadas, como esa familia marroquí acogida por Juli Roigé, un payés de Sudanell. Conocemos a Majeed, que no le dan permiso de residencia porque tiene antecedentes penales en Argelia. Bebió alcohol en su país y le ficharon por algo que aquí no es delito. El viajero se detiene en las comarcas donde se contrata a la migración extranjera, en las áreas agro exportadoras mediterráneas, donde se siguen dando las viejas prácticas laborales de eventualidad, sobreexplotación y máxima flexibilidad, propias de aquel jornalerismo tradicional de la campiña meridional. Prácticas que se han impuesto con tanta fuerza en los últimos años que sin ellas la agricultura mediterránea no sería económicamente viable. El signo más llamativo ha sido los contratistas de mano de obra, que moviéndose con frecuencia en la economía sumergida, transportan con sus furgonetas a los jornaleros de un campo a otro.
Hay quien dice que la globalización mundial del trabajo está ayudando a reducir las diferencias y a asignar la fuerza laboral mundial de forma más eficiente y equitativa, ya que la evidencia histórica demuestra que han sido los movimientos migratorios los que más han contribuido a mejorar la distribución mundial de la renta. Tesis que resbala por los pasillos del momento, donde la desigualdad y su brecha como característica central de la época conforma la nueva sociedad en los países de acogida. Dice Joaquín Estefanía en Estos años bárbaros que la clave del cambio ha sido mezclar liberalismo económico con el capitalismo de estado, hasta conseguir que los fallos del mercado se conviertan, como por arte de birlibirloque en la crisis y los fallos del estado.
¿Cómo les sonará esto a Ahakeem, Fátima, Ashdin, Majeed, Mino, Redouane…? ¿Y a tantos otros que esperan en las salidas de los pueblos, en las plazas, que alguien les suba en la furgoneta para trabajar en los campos? A ellos que no tienen teoría ni discurso posmodernos sobre los lugares y desplazamientos y los no-lugares y no-desplazamientos. A ellos que “despedazarían la teoría, la doblarían e intentarían ir encajándola en las grietas de las puertas y las paredes” de sus cochambrosos habitáculos.

Hay más realidades insertadas en el agujero que tiene la aguja de los ojos de este trotamundo que anda por el patio de su casa, existencias por la que entra el hilo de 14 capítulos: jóvenes del lugar que dejaron, cuando lo fueron, los estudios, absorbidos por el imaginario de la pasta fácil que proporcionaba pisos, diversión y coches con aparatos de música que no dejaban oír el propio pensamiento. En otro capítulo se empapa de discusiones sobre la agricultura ecológica o con la imposibilidad de la agricultura ecológica, con Jordi, que fue jefe del departamento de calidad de una de las empresas agroalimentarias más importantes. Lo que sí emiten muchas de las divisiones que hace La Piel de la frontera es la falsa vinculación entre seguridad ciudadana e inmigración. La diversidad ha pasado a constituirse en un problema cultural. El clima social está girando hacia posiciones más recelosas o negativas.
En los pasos de Francesc Serés y sus notas cabe todo el mundo, de dentro y de fuera con una prosa limpia que mueve reiteradamente, de un lado a otro, una realidad sucia.
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Bibliografía
Comprender la inmigración, Guillermo de la Deseha. Alianza Editorial.
Inmigrantes, ¿Cómo los tenemos?, VVAA. Talasa ediciones.
Estos años bárbaros, Joaquín Estefanía. Galaxia Gutenberg.