Trece años después, de dos invasiones y millones de personas danmificadas, 28 páginas censuradas del informe del Congreso sobre las Actividades de Inteligencia Antes y Después de los Ataques Terroristas de Septiembre de 2001, hace revivir los fantasmas y las sombras del 11-S. Estas páginas fueron clasificadas después de que el informe original viera la luz durante la presidencia de George W. Bush. En el frío enero washingtoniano, Obama sufre un no menos gélido cerco parlamentario para desclasificar esas 28 páginas. Hasta la fecha, 11 miembros de la Cámara de Representantes – incluyendo 8 demócratas – piden una resuloción que permita la desclasificación. El informe en cuestión evidenciaría las relaciones entre Al Qaeda y Arabia Saudita, socio incuestionable de EEUU.
El senador Walter Jones, uno de los promotores, martillea: «no puedes confiar en tu gobierno cuando te ocultando información, incluyendo algo tan horrible como 11 de septiembre … Si tuviera la impresión de que podría poner en peligro la seguridad nacional de este país, no apoyaría una medida de este tipo «.
Jones y otros, entre ellos Bill graham, presideten del Comité encargado del informe en 2001, piden la desclasificación para exorcizar los demonios pasados y presentes, relacionando a Arabia Saudí con el estado islámico ISIS. ¿Una guerra contra Arabia?
Misterio a voces, lo que resulta peligroso es la evidencia pública. Ese informe de 28 páginas forma parte de uno más extenso de 600. Hasta la fecha, como desvela, Bakchich.info, 50 congresistas ha podido acceder de forma piadosa a su lectura.
