
En el caluroso agosto parisino, un titular aliviaba la economía francesa: 30 helicópteros Caracal, de la firma Airbus, fueron vendidos a Kuwait. La suma cuantiosa trajo, como una galerna, los datos de las ventas de armamento militar francés al mundo. Franca y chauvinianamente decepcionantes: Alemania había ocupado el primer lugar europeo en 2015 en exportación y ventas, desplazando a la grandier Francia al tercer lugar mundial, tras los USA y la Rusia. Las cifras del negocio armamentístico guillotinan la imaginación: Alemania vendió armamento por valor de 20.490 millones de euros; la Francia 20.130. España se lleva un modesto puesto pero honroso en esta eurovisión de las bombas y los clientes en guerra del mundo: 10.677 millones de euros autorizados en 2015. Cada país tiene su especialidad y mercado de ventas, como desvela Le Canard Enchainé: Francia coloca sus aviones rafale; Alemania carros de combate, fragatas y cañones; la España algún avión de transporte, granadas de mortero, expoletas. Así que cada cual tiene su especial y selecta clientela de países clientes. España tiene en la demo teocrática Arabia Saudí, exportadora del wahabismo radical a occidente, a su más religioso cliente; Omán, Bahrein, Emiratos, Catar y Kuwait.Turquía, campeona en la represeión exprés del verano contrata or más de 600 millones armamento made in spain. Irak es un creciente mercado, producto de la participación aznariana en la conquista mesopotámica. Para Francia, a pesar de intervenir en Mali y en Siria, el pánfilo germano se le ha adelantado en la venta de armamento. Armalamento y rosas mustias para El Eliseo. Guns and Roses para Berlín.