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Procura vivir

Txefe Martinez Aristín 11 abril, 2026     Comentarios cerrados    

Cables. Los cables. Más allá, arriba de su pequeño jardín, han enchufado un cielo azul. Los cables. Dos encima del laurel y más atrás cinco estirados sobre la morera. El azul es un color que necesita un cinturón de líneas negras para atarse el pantalón. El pantalón del cielo para los que no tenemos pies. Más allá de las perneras no hay nada. Por eso estoy sentado, mirando por la ventana de la cocina. El café muy cargado y solo, que me ha dejado él, me ha excitado. Tengo ganas de mear, pero los pantalones no tienen pies y orino en una maceta. La tengo siempre debajo del ángulo de mis pantalones. Geometría de la posición de mis piernas. A veces aguda, otras obtusa. Mi bata tiene brazos. Mi bata no tiene manos. De las bocamangas no sale nada. No puedo sacar mi pene. Meo los pantalones del pijama, la bata se empapa. Caen gotas en la maceta. Debajo del ángulo de las ingles tapadas: agudo, obtuso; me esfuerzo en trazar un ángulo llano. Si pienso así es que todavía no soy un perro, aunque me trate como a un perro, y me encierre para que ni siquiera pueda salir al porche a sentir la única tibieza, la que me da el sol. Los perros, esos si que componen ángulos llanos cuando levantan la pata para mear.

Detrás de los cristales de la ventana de la cocina hay barrotes. Los cuento: ocho, ¿qué importa el grosor?, no tengo manos para ninguna lima. Él ha cerrado la puerta de la cocina con llave. He oído como echaba cinco vueltas a la cerradura. El mantel de la mesa tiene cuadrados que encierran la representación de flores, rojas, amarillas, azules. Las flores del mantel tienen una corola y cuatro pétalos cada una bajo mis párpados que pesan como puertas metálicas. Mi cara casi tiene todo lo que debe corresponder a un cara. Todavía. La última paliza me dejó ciego. No sé si todo lo que estoy pensando es así, o es solo para matar el tiempo. Pero sé que no le tengo ningún afecto. Alguna vez le contesté desabrido. No quería hacer lo que me pedía. Sus respuestas creo que siempre han sido desproporcionadas. Levanto mis párpados. Suena un chirrido. Chilla algún pájaro. Se que hay en el suelo, debajo de la ventana, dos cuencos de plástico. Bebo.

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Autor:  Txefe Martinez Aristín

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