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¿Qué se puede hacer con la policía?

Elsa Volga 26 diciembre, 2014     1 comentario    

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– Ninguna violencia terminará con este mundo bufón – respondió Heykal -. Es precisamente lo que buscan los tiranos: que los tomes en serio. Responder a su violencia con la violencia, es mostrarles que los tomas en serio. Es creer en su justicia y en su autoridad, y así contribuyes a su prestigio.

Diálogo entre Heykal y Taher en la Violencia y la burla, de Albert Cossery. Incluído en Conversación con Albert Cossery. Pepitas de Calabaza. 2013

 

El vecino de Jon que vive en el tercero D es ertzaina, es decir, super policía vasco. Coinciden ciertas mañanas, a primera hora, en pos del pan y el periódico. Buenas; buenas. Y en ciertas reuniones de la comunidad, cuando el turno de trabajo se lo permite, que es en muy contadas ocasiones. En los asuntos comunales, el vecino de Jon evidencia su logos profesional. Sus preguntas en un tono de mi menor deliciosamente aflautado, corren en la misma dirección: ¿quién aprobó tal presupuesto?; ah, de acuerdo, prosigan por favor; ¿quién aprobó tal derrama? ¿y  tal obra en el portal?; era sólo por saber, disculpen, prosigan por favor. Su vecino es un indagador en favor del orden, un roedorcillo del fruto seco delictivo. Unos pocos como él, compañeros de fatigas y cargas, dirigieron sus pesquisas contra una joven:  hallaron al fin  sus huellas  en un celo adherido a una pancarta que contenía un lema que a su vez está catalogado por la Audiencia Nacional como enaltecimiento del terrorismo. Con semejante mimbre, se urdió toda una operación policial de renombrado éxito: unos cuantos policías como el vecino de Jon procedieron a detener, sin miramientos y con el uso de porras extensibles con label vasco, a la peligrosa perteneciente de la huella en un mercado de la simbólica población de Gernika. Mientras Jon leía el periódico, en la tienda de todos los días, con los detalles  de los heridos y contusionados y el ingreso en prisión por 18 meses de la joven junto a sus contusionados miembros y huella, su vecino pagaba el pan con premura. Y entonces Jon se preguntó: ¿qué se puede hacer con la policía?. Como el vecino de Jon hay 8.000 mortadelos y filemones investigadores o interventores del disturbio en Euskadi. Un explendoroso y violento 0,3% de la población vasquita, inferior al número de punks, trogloditas, fumadores de hachish, , perroflautas, dipsomaniacos, alcohólicos, adictos al mus,  a una secta, enganchados al puenting, o comedores de setas en mal estado. ¿Qué hacer con ellos… los policías?.

Jon ciñe sus pobladas y blanquecinas cejas; desencaja su angulosa cara y se cubre la mata de pelo rizada con una mano, para decir que no con la otra. No está el horno para bollos. Todo en Euskadi ha tomado un tono más violento. En su barrio, por primera vez, ha habido un deshaucio. La policía vasca cargó contra los que se opusieron. Cada vez más vecinos se encuentran en paro de la noche a la mañana. La policía acaba cargando en cada protesta por salarios, aunque se pidan los más raquíticos. El hijo de Jon acudió a un centro ocupado en la capital de donde salió con varias contusiones cuando la policía autónoma deshaolojó a los ocupantes. La muerte del joven Iñigo Cabacas a manos de uno o varios  ertzainas aún no identificados el 5 de abril de 2012, tras un partido de futbol, abrió un negro augurio de presencia policial en las calles.

Vitoria, capital vasca; Lakua, sede del gobierno autonómico. En sus ocres despachos corre, sin embargo otra urgencia. La captura de la joven Jone Amezaga – la citada propietaria única e indivisible de la huella en el celo de la pancarta con el lema enaltecedor del terrorismo – y su entrega a la Audiencia Nacional es un mensaje encriptado en una botella de diplomacía: la Guardia Civil y la Policía Nacional pueden replegarse del País Vasco; la Ertzaintza es capaz de gestionar, con mimética perfección, y eficacia, operaciones contra el desorden y el terrorismo. De ser así, la propia Ertzaintza tendría su propio proceso Podemos.

Madrid; en los despachos del ministerio del Interior, no acaba de llegar el mensaje que Beltrán de Heredia, consejera vasca de Interior, y el apesadumbrado Urkullu, lehendakari, han enviado con el ardid de la joven Amezaga. Por contra, a ciertos ertzainas de la operación que se protagonizaron por su virulencia y que constan grabados en múltiples vídeos difundidos en las redes sociales, les han llegado mensajes a sus propios móviles. Ninguno de ellos es vecino de Jon. Puede que mañana.

– Para mi, poco importa que antes me aporreara un gris y ahora un ertzaina. Desde hace muchos años son los ertzainas los que ejecutan la violencia del supuesto orden en las calles. Nada ha cambiado.

Precisamenete por eso, la existencia de un cuerpo detentador de una violencia extensa y sin auto represión – como demuestra la muerte del joven Cabacas – suscita las dudas incluso en quienes ven que Euskadi pueda caminar a un espacio de mayor soberanía. Ametz es un joven sociólogo de la Universidad que pide anonimato.  Le enseño referencias de otros sociólogos sobre la violencia en Euskadi. Achispa los ojos.

– ¿Está la sociedad vasca dispuesta, y sobre todo, socialmente preparada, para solventar sus conflictos fuera de una coerción, o llevar esta coerción a su mínima expresión? Si admitimos que cada vez surgen más roturas del sistema social antiguo, y para permanecer éste el papel de la policía toma predominancia.

Bilbao, barrio de Las Cortes. M.M., nacido en Fez y residente en el barrio chino bilbaíno hace 30 de sus 39 años, ha salido desde muy temprano para cerrar diferentes tratos. Quedo a las 11 en el bar Bereber de la calle San Francisco con él. En la televisión, imágenes de una operación en Barcelona contra anarquistas llevada a cabo por la cuestionada policía autónoma catalana, los Mossos de d’Esquadra. Pocos barrios como el suyo en Bilbao sufren la inútil desmesura policial con el visto bueno de la clase media aterrorizada ante esta disidencia urbana de la que M.M. y otros miles son parte.  M.M. me lanza al comentarle la misma sonrisa aristocŕatica. Creo que estoy ante un personaje cosseriano.  Burla mi pregunta como se burla de la policía y de quienes pretenden reformarla.

– Los que pretenden reformar el Estado necesitarán siempre una policía. Más prudente quizá. Con otro nombre. Pero policía. Y la policía necesitará a los reformadores poque sino serían un ejército en la calle; son sólo represores morales de la ciudad que no se puede moralizar. Aquí vienen a aprovisionarse de hachís los niños de papá del centro o del ensanche. Sus padres de cuello blanco antes visitaban las putas de aquí. El delito está organizado en otras partes. La policía se desgasta ella sola. Urde operaciones, redadas para no evitar nada.

Viernes  26 de diciembre de 2014. Apenas algún medio digital hace pública la condena a dos años de un juzgado de Bizkaia a un ertzaina por agredir a un fotógrafo y romper la cámara de otro tras un partido de fútbol  en 2012 «sin ningún motivo». La pregunta del motivo de una policía suscita respuestas encontradas en Jon, su hijo, Arkaitz el profesor universitario y M.M. Como ellos, la población vasca tiene bastante con vivir al día. Huye de problemas porque ya tiene bastantes con los cotidianos. Pero es consciente que la violencia hoy está de un bando, su contrario, y que se sostiene entre otras cosas con el dinero suyo.

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Autor:  Elsa Volga

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1 Comment

  1. Marta
    – 9 enero, 2015 - 21:39

    Posibilidad de utilizar las «Becas Erasmus» para emigrar fuera de España.

    Las becas Erasmus (y otras) de movilidad libre entre estudiantes universitarios europeos, podrían ser también una nueva «plataforma» para encontrar un posterior trabajo en el extranjero.

    Estas becas te permiten residir y estudiar en otro país de Europa, lo que te permite conocer el país, crear un grupo de amigos (españoles, extranjeros y locales) en el mismo, puedes ver como está en el país la situación laboral (incluso puedes buscar un pequeño trabajo que compatibilices con los estudios), puedes aprender el idioma, puedes encontrar un piso, puedes aprender a moverte saliendo y entrando de países, e incluso en algunos casos conseguir una titulación extranjera, o incluso hasta formar una familia.

    Todo esto permite de alguna forma empezar de una «forma cómoda», una nueva vida en el extranjero, parece que antes el Erasmus solo era utilizado a nivel de estudios y turismo…, ahora además de las dos anteriores motivaciones, parece que algunos estudiantes le están sumando la posibilidad de quedarse a vivir tras sus estudios (los hayan terminado o no) en el país donde realizaron el Erasmus.

    http://noticias.lainformacion.com/asuntos-sociales/emigrantes/gallegos-que-tuvieron-una-beca-erasmus-afirman-que-les-sirvio-para-conseguir-trabajo-y-les-enseno-a-pasar-la-frontera_m9rzRNhnK7HBFfVbXKiih3/

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