Un yonqui sólo piensa en una cosa. Pillar una dosis y meterse un chute. Durante diez años, no tuve otra prioridad. Todas las noches seguía la misma rutina: inducir el sueño con un cóctel de Trankimazin y Noctamid y preparar una papelina para inyectármela al despertar. Para conseguirlo tuve que mentir, engañar, trapichear, robar a