Recuerdo que una amiga me dijo que era muy difícil morirse, no recuerdo por qué, seguramente hablando de la enfermedad de un conocido. Lo que sí rememoro es la extrañeza que sentí hacia esa afirmación. Siempre he pensado precisamente lo contrario: morirse es muy fácil. Supongo que se trata de carácter, de eso que nos