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Tontonia es España

Hervé Oui 4 abril, 2016     2 comentarios    

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Rajoy con Jordi Evole. Foto: eldiario.es

Erase una vez … una nación. Que Hispania tiene algo de platanero lo demuestra la descarnada piel que desgrana su carnoso presidente en funciones. El suyo es un país cuyos confines quedan limitados por la parquedad al norte, la terquedad realista por el sur, con la vanidad acechando por oriente, y la livianidad arrivando por su poniente. Mariano Rajoy ha alcanzado la síntesis de su propia sin tesis. Con él danza, al ritmo de su pierna temblorosa bajo la mesa y la ceja a modo de montaña rusa, la vacilación. Es la nada en estado más puro, el modernismo de la comunicación que hace posible que un hombre como él llegara a donde llegó el viento, y que otros en Ciudadanos y Podemos lleguen a donde habrán de llegar. En torno a la soledad de Mariano y las nubes bajas de quienes quieren conquistar sus cielos se está dibujando un país que se cae a suaves cachos y nubes electorales de sonrosada tristeza. Y todo se resume en:

Mire usted, a mi no me gusta, pero es así

En vez de ver la corrupción, ¿por qué no nos fijamos en los miles de políticos, de españoles [imagínense a los animales y plantas] que no son corruptos?

Los pagos en negro de la sede del Pp en Madrid? Pues de Bárcenas

Tengo que hablar un día con su primo

Los políticos tenemos sentimientos

Me gusta la gente, y no voy a defraudar a esa gente

Yo viajo, hablo no con toda la gente, pero la gente que me habla me dice cosas

Mariano Rajoy fundamenta en los alrededores de estas máximas toda la filosofía que necesita ese ruedo que es cada vez más ibérico. Toda la piel de toro se había dato cita para un western entre el presidente y el presentador Jordi Evole. Cuando este optó por dejar que el presidente se soltase, no hubo ni rastro del Rajoy que hubiera cabido esperar; apareció un Mariano apostol creíble para los guerrilleros del apostolado esppañil. Una sonrisa vale más que mil adversidades. Que mil imputaciones. Y al mal tiempo, oiga usté, pues buena cara. España y yo, oiga usté, somos así.

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Autor:  Hervé Oui

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