Se presentaron con un programa ceñido a los problemas que aquejan la política en su país: «un parlamento libre de drogas antes de 2020 «. Y enarbolaron peticiones en consecuencia: «poner servilletas en las piscinas«. O la «introducción de un oso polar en el zoo de la ciudad«. En las elecciones de 2010 se presentaron como «abiertamente corruptos». Era el Mejor Partido. Decían: No elijáis entre lo menos malo; elije lo mejor. Y ganaron. En las de 2014 su programa resultó tener un giro más social y real, sin descartar el imposible que caracteriza a los vendedores demócratas: «Viajes gratuitos en autobús para estudiantes y lisiados: Podemos ofrecer más cosas gratis que cualquier otro partido porque no vamos a llevarlo a cabo. Podríamos decir lo que quisiéramos. Por ejemplo, vuelos de avión gratis para mujeres o coches gratis para los que vivan en áreas rurales. Es todo lo mismo«. Al frente de este hilarante grupo está el cómico y actor Jón Gnarr, hoy alcalde de Reikiavik. Su objetivo es descentralizar la ciudad y crear espacios autogestionados. Un Podemos punk que puede recorrer Europa?
