
El concierto de Sabina en su primera noche en el Bizkaia Arena de Barakaldo ha sido, lo es su gira, una precisa y celebrada ceremonia alejada de toda resignación. La pequeña banda que acompasa al flaco Joaquín es una sinfónica preciosista y portentosa en los arreglos a los teclados, las cuerdas y los vientos, y sobre todo en la voz inconmensurable de la onubense Marita Barros. El Joaquín Sabina que se ha presentado hoy ante veinte mil acompañantes es ya un marinero en tierra. Pero su versión de Tan joven, tan viejo es la mejor que quien esto escribe ha escuchado jamás en su voz. Así que nada de adiós muchachos. Todos nos hemos preguntado qué es el tiempo cuando lo vemos pasar con su agitado furor, como el de tramontana que en Barakaldo ha precedido al concierto del Joaquín. Los árboles también otoñales han desprendido sus hojas prófugas como pañuelos en los días de fiesta. Sí, en efecto, esta noche se ha celebrado el otoño del patriarca.
Personas de setenta, sesenta, cincuenta años, algunos, igual que molinos sueltos rondando los cuarenta. Un niño de unos diez acompañaba a sus padres. Algún octogenario. Son cinco generaciones para cincuenta años dedicados a la juglaría.
El elenco de canciones elegidas para la noche resume de modo certero la filosofía que esconde todo su extenso repertorio. Hay un modo de mirar la vida en la lírica de Sabina. Esta noche da fe de ello. He ahí, creo, por qué en cada álbum suyo, a pesar de los vaivenes o los picos de sierra de sus canciones, algo sugiere un haz de luz.
Tengo mis dudas de que el Long John Silver que es el flaco Joaquín no vuelva a embarcarse otra vez a los mares. Al llegar a casa me serví un whisky sin soda. El aire era manso y de labios cálidos. No he confundido con luciérnagas las luces que se han encendido esta noche en vez de apagarse. Recuerdo desamores y ausencias tamizándolas bajo estas melodías. La existencia y su hermana melliza la vida celebran sus colores en las hogueras del arte. No hay nada más revolucionario. Celebren los que va a tener la oportunidad de las noches que quedan de Joaquín. De momento, nada de adiós, muchachos. Materia que respira luz. Like a Joaquín stone. Salud.



