Los ojos castaños en duermevela de Melba interrogan a la hoja aún en blanco a las 3.13 horas. ¿de dónde vino ese disparo? ¿del mismo de donde sonó el segundo? Después un grito de socorro. Era una voz de mujer. Desde su ventana, la noche de Bogotá tirita con una respiración impasible y ajena. Quizá



