
Millones de lectores saborean en español a Marguerite Duras, Milan Kundera, Annie Ernaux, Haruki Murakami, Henning Mankell, Almudena Grandes, Fernando Aramburu, Eduardo Mendicutti, Cristina Fernández Cubas, Enrique Vila-Matas, Julio Ramón Ribeyro, Sergio Pitol, Mario Vargas Llosa, Luis Landero, Leonardo Padura, Gonzalo Celorio, Rafael Reig y Antonio Orejudo, Woody Allen o Groucho Marx. Muchos desconocen que lo hacen gracias a la pasión de una editora que acaba de fallecer, Beatriz de Moura, a los 87 años en su ciudad de Barcelona.
Beatriz de Moura nació en 1939, en Río de Janeiro, Brasil. Como muchas cosas en su vida, la relación de Beatriz con Barcelona tiene como causa a su padre, diplomático del gobierno brasileño en la ciudad mediterránea. El carácter libertario de Beatriz la llevaría a constantes encontronazos con su padre hasta llegar a la ruptura total.
Ella formaría parte de una generación hijastra de la burguesía barcelonesa. Los Castellet, Herralde, Comín, Barral, Tusquets, Regás, Ribas, Goytisolo y otros muchos entre los que estaba Beatriz formarían el germen intelectual de lo que Bolaño definió como “lo mejor que ha dado la burguesía en Barcelona”.
Fueron una renovación cultural en la literatura, el cine, la fotografía y el diseño. Se les denominó la Gauche Divine. Si a gran parte de ellos les acuciaba un humo muy marxistizante, a Beatriz de Moura, sin embargo, le embargaba un aire mucho más libertario.
En 1969, en esa Barcelona efervescente y antifranquista Beatriz de Moura fundó Tusquets Editores.
La puso en marcha junto a Óscar Tusquets. Era una editorial tan personal que tenía como sede su propia casa, concretamente el comedor de su vivienda. Al igual que ella, el proyecto editorial respiraba un tono personal y cosmopolita. Sus primeras colecciones fueron Cuadernos ínfimos y Cuadernos Marginales.
Navegaba De Moura a contracorriente, incluso dentro de la contracorriente. En 1978 reeditó el provocador y al mismo tiempo visionario panfleto del nunca suficientemente reconocido Carlos Semprún Maura Ni Dios ni amo ni CNT.
Pronto la agudez sensitiva de Beatriz, con la complicidad intelectual y más de Toni López Lamadrid, hizo arriar velas hacia la literatura frente a otras editoriales como Anagrama empeñadas en publicar ensayo ideológico. Tusquets trajo a los lectores en español un archipiélago de autores y tesoros literarios. Y dio a la luz a autores que renovaron la literatura en español.
No es poco esto. En 2012, con 74 años, Beatriz de Moura vendió a Planeta la editorial Tusquets. Era el signo de los tiempos. Aunque ella lo justificara asegurando que prefería dejar la editorial en manos de Lara que no en otras. Que tenía razón, lo demuestra que la editorial sigue teniendo el fino gusto marginal e independencia que cuando la comandaba Beatriz. Paradojas de la vida.
La marcha de Beatriz de Moura nos trae a quienes hemos crecido leyendo libros y a autores por ella editados una pregunta: ¿hemos crecido gracias a ella sin saberlo? Si. Y por eso, mil gracias, Beatriz de Moura.