Revista Hincapie
Inicio › En carrusel › Diario de un caminador descaminado

Diario de un caminador descaminado

Txefe Martinez Aristín 6 agosto, 2014     No Comment    

¡Vaya con el mes! Con su ajuar y mobiliario, el sol juega a carambolas con sus enredos en las bocas de los transeúntes. Torrefactos ellos pisan las aceras con el atuendo de las ropas lacónicas. El tiempo así parece el cangilón de una noria que eleva sonrisas y brillos, los sube y baja desde la cabeza hasta los pies. En el recorrido hay muslos, caderas y pechos sin nombre que los sustentan. No sabes cómo se llaman quien los lleva, son órganos innominados, fuerzas coincidentes en un cuerpo. Un cuerpo que sale a fumar del interior de un bar. Ocupa la calle junto a otros que miran escaparates o a ellos mismos reflejados en los cristales. Otros sacan sus bebidas. Se paran a hablar algunos. Y todos hacen un tapón que obtura el paso de quien en ese momento los cataloga como broza interpuesta en su deambular.

A quien pasa le gusta los arcenes, los sitios de poca luz, las medallas al revés; la intemperie es un lugar no solo físico, es una geografía de su alma. Es escueto de palabras, solo en ellas, porque viste largamente: vaqueros, una mochila desleída por el tiempo y el aire, zapatos de suela de goma, zapatos de invierno. Estación que ha llegado hasta este mes en el abrigo que lleva quien está empujando a la gente estival para apartarla de su trayectoria. Algunos se le enfrentan -me has tirado la cerveza, cabrón- pero enseguida borra esta revelación que le revienta en la boca, cuando el hombre del abrigo se da la vuelta y le mira. Hay algo ignoto y secreto en sus ojos  que echa brotes, como la parte de esos árboles que son desmochados para revelar luego, ahora, en Julio, copas de plátanos y magnolios exuberantes. No obstante la mirada del hombre de otra estación del año o de otro clima viene de algún adentro que hace que la gente se aparte a su paso, y se trague sus empujones junto con el humo del cigarro o la bebida del vaso.

Porque en el hombre comienza a desarrollarse una mirada de planta saliendo de la maceta de una locura. Como el agua que sale de los arroyos turbios por donde pasó, como el trigo que brota por los caminos y parece granos que salen del cutis de los adolescentes. Pisó amapolas y el camino sangró, arrojó piedras a los perros y a las personas que salieron, desbarató amabilidades que le ofrecían dormir bajo techo porque le gustaban los pórticos de las ermitas y echarse debajo de los árboles. Todo esto le había creado esa abertura por donde entrecerrando los ojos, miraba. Sí, como una aguja imantada que gira libremente sin determinar la dirección de ninguna superficie.

Por eso, cuando llegó a este pueblo grande, no sabía que a doce kilómetros estaba la ciudad. Que estos bares, que esta gente que le obturaba un paso sin destino, se multiplicaría en un laberinto repleto de olas de cemento que le trastornarían hasta darse cabezazos con sus muros y con sus habitantes.

Sabe de las lagartijas que siempre hay una grieta donde esconderse y donde salir  a algún otro lado. Si alguien lo impide ha aprendido de los perros a mostrar los caninos. Morder si hace falta.

En carrusel

 Entrada anterior

Manuscrito encontrado en Vitoria

―5 agosto, 2014

Entrada siguiente 

Concentraciones contra la complicidad vasca en el genocidio de Gaza

―6 agosto, 2014

Autor: Txefe Martinez Aristín

Artículos relacionados

Iñigo Elortegi ― 26 febrero, 2026 | Comment Closed

La caja de Pandora, de Ángel de la Calle: riesgo y decepción en la Transición

Un protagonista le dice a otro – A veces yo también noto una tristeza profunda y un descreimiento. Y pienso

Valentine Badiu ― 24 febrero, 2026 | Comment Closed

Si tus hijos son franquistas

Iñigo Elortegi ― 19 febrero, 2026 | Comment Closed

Denuncian en Getxo ilegalidades «más graves» en el Plan de Ordenación que las del Palacete

Txefe Martinez Aristín ― 17 febrero, 2026 | Comment Closed

El Nobel del crimen

Hervé Oui ― 6 febrero, 2026 | Comment Closed

Ribeyro, el apátrida del boom latinoamericano

Revista Hincapié ― 28 enero, 2026 | Comment Closed

Tres titulares de hoy con el poeta Eloy Sánchez Rosillo

Elsa Volga ― 28 enero, 2026 | Comment Closed

Muertes gemelas en Minneapolis

Iñigo Elortegi ― 22 enero, 2026 | Comment Closed

Niño parabólico, de Costantino Molina: poesía parabólica

Deja una respuesta Cancelar respuesta

Búsqueda

Hemeroteca

Temática

Lo más comentado

1

Podemos, el 15M al poder

― 31 mayo, 2014 | 29 comentarios

2

Cae un comando de políticos

― 27 octubre, 2014 | 28 comentarios

3

En la Villa de Martín Villa

― 18 noviembre, 2014 | 18 comentarios

4

Borbón SA: Así se hace negocio, Urdangarin mediante

― 12 agosto, 2014 | 14 comentarios

5

Gure Esku Dago, Castells y Fútbol Imperial

― 14 junio, 2014 | 10 comentarios

Qué es Hincapié

Conectados con el mundo

RSS What’s up with Truth Dig

Colabora con nosotros

.

RSS News from Center for Investigative Reporting

Amigos de Hincapié

.

RSS Le dernier de Bakchich

Aviso legal

.

RSS Un Espía en el Congreso

  • «El problema de la vivienda es que no se libera suelo: alrededor de Majadahonda, Las Rozas o Torrelodones hay muchísimo terreno vacío» 28 abril, 2025
  • Rayo Majadahonda se pega otro «tiro en el pie» frente al Yaiza en el Cerro (0-0) pero sigue «vivo» en la ultima jornada  28 abril, 2025
  • Jesús Arribas (Rayo Majadahonda): «La palabra es «ilusión» por un objetivo que solo juntos podemos conseguir» 27 abril, 2025
Copyleft © 2016 — Revista Hincapie. Licencia Creative Commons
Este obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-CompartirIgual 3.0 Unported.