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Entrevista a la impostura: elecciones en Euskadi

Iñigo Elortegi 9 abril, 2024     Comentarios cerrados    

La lengua viperina de la venenosa

Luz

Presentándose crepuscular.

Una revolución sangrando

Aves muertas

En mitad de un día envuelto en alambres.

Las cuerdas rotas de una guitarra

Confundidas por el forense

en la garganta de un recién fallecido.

El arcángel de los bienaventurados

Trabajando a tiempo parcial en un tanatorio:

Recíbelos, señor, piensa.

La boca tan poco besada de un portavoz de cualquier partido

que propaga remiendos de mal tergal.

Las balas angostas y mortales eyaculadas

del fusil

De las grandes causas.

El tiempo con sus cuchillos feroces

Deslomando un amor imposible en un

Cuerpo desde ya terminal.  

Alabada sea la confederación

de

juncos cínicos en favor

de la hipocresía de abolengo

patrio.

Las horas azúfreas del Dios Trabajo

En los pómulos sucios de ese niño de diez eternos años:

Un aguacate cultivado en El Salvador

En mis manos impecables y tan decentes

pesa su salario y no sé

cuántas vidas más.

Pero ese peso librando,

A plomo menos fundido

En cada oficina, taller, tugurio

a donde no llega una teología

mínima

de la liberación:

Los centros de educación

producen lo que los hornos

metalúrgicos: la sabia

sacrificable,

la libra de esfuerzo y vida administrada.

Los vociferantes eslóganes electorales

Violan a la poesía descuidada con

La navaja de las imágenes

Y su sílex de eslóganes.

La halitosis nacional de

los discursos

dirige su culata y porra

sl hígado de las metáforas.

Fallecen en la ignominia del secreto

Hombres y mujeres que

Pensaron, escribieron;

Fueron Sócrates o Safo en este

Navajero país que odia a todos

Los Sócrates y Safos.

Vienen las banderas

Con su militar cadencia:

Quienes las portan

Irreductibles al significado pero

Ensangrentados de tanto significante, desconocen

a conciencia

el trémulo significado y su

militar fin.

Un iracundo aroma

Monzónico y de nuez moscada

Tenebra la tarde.

A este país, tan pequeño, le asisten

Los aires de los universos que

Vienen embridados en todos los lenguajes.

Esto lo supo Blas de Otero

y Celaya.

Hay un lamento sempiterno.

Hubo Sócrates y Safos.

P.D. Da la circunstancia noticiosa de que en Euskadi hay elecciones. Y por eso estas letras, allá lo que sean.

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Autor:  Iñigo Elortegi

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