
Un protagonista le dice a otro
– A veces yo también noto una tristeza profunda y un descreimiento. Y pienso que lo que está pasando es como cuando Pandora abrió la caja que le dio su padre. Le dijo que no abriese. Pero ella la abrió. Y salieron el odio, la peste y la traición. Cuando logró cerrarla quedó dentro la esperanza. Ahora se ha abierto la caja del franquismo. Esta vez junto a las plagas, también salió la esperanza. Y los seres humanos con esperanza son seres humanos con miedo.
Se llamó desencanto a la epidemia de tristeza y desolación que acaeció a progres y rojos antifranquistas que habían esperado un estado de felicidad permanente tras la muerte del dictador, tras tanta lucha, miedo y sangre derramada. Tras las batallas no ganadas, hubo un refugio en la vida privada. Ángel de la Calle recoge en su cómic La Caja de Pandora: vivir y morir en la Transición publicado por Garbuix Books, este tránsito generacional.
El cómic de Ángel de la Calle corre la vivencia cotidiana de quienes participaron en los grupúsculos políticos entre la muerte de Carrero Blanco un 20 de diciembre de 1973 hasta los estertores de la nueva democracia – no tan nueva – de la Transición política.
El grafismo del cómic es ecléctico y contracultural, al servicio de la efectividad narrativa. Se trata de cómo en ese periodo la ilusión de los militantes de toda clase, bien comunistas, ácratas, o socialdemócratas, sufre una especie de apnea respecto a la dirección que van tomando sus organizaciones. El riesgo que esas personas tomaban trasladando propaganda, realizando pintadas, organizando huelgas, o solo manifiestos, queda supeditada de pronto. La mayoría de las cúpulas de esas organizaciones tienen oferta: participar en el nuevo régimen y ser reconocidos por este.
El personaje del cómic se ve enfrentado en el ahora de 2026 al paradigma de su tiempo pasado. De repente recibe una llamada preguntando por un dibujante, como él, que, por el contrario, inició desde aquel entonces de mediados de los 70 un camino de desafección.
De la Calle ofrece múltiples historias en su cómic. Unas, realistas: cómo fue crecer en la tristeza de un país atrasado y brutal; de esa juventud ilusionada y austera culturalmente explorando y cuestionándose modos de liberarse. Al fracasar, entra en una lánguida depresión existencial hasta nuestros días. Hay una revisión crítica no solo a la bisoñez autobiográfica sino a la entonces naciente élite intelectual en las diferentes izquierdas. Un personaje afirma:
– La izquierda es neandertal aquí. Los pensadores y ensayistas son de traca, aburridos, culteranos, sin ideas originales y muy censores.
La caja de Pandora es un contra ensayo gráfico sobre la Transición, donde hay meta referencias al cómic de Ivá, Giménez, de El Papus como referentes gráficos del compromiso estético y ético.

Una tesis: la supervivencia en la Transición pasó del ilusionismo utopista al mercadeo político y vivencial en el que seguimos inmersos. Porque ahí radica el último de los muchos logros narrativos de este cómic al añadir al relato a personajes venidos hasta del exilio y contraponerlos con los jóvenes militantes. El presente orgulloso y altivo frente al pasado achicado y desfasado. Sin embargo, el pasado, esa Transición política, como caja de Pandora en apariencia cerrada, encierra en el presente la esperanza que tanta falta.
La riqueza temática que aborda de la Calle en La caja de Pandora convierte a este cómic en un libro referente para saber de aquel entonces que está muy metido en nuestro hoy en día.
La caja de Pandora. Ángel de la Calle. Garbuix Books, 2026. 234 páginas. 23 euros.



