
La alcaldesa del pueblo vizcaíno de Getxo ha desvelado el misterio de la democracia en esa y todas las localidades vascas: la controlan, como sabios titiriteros, las directivas de los partidos, y en concreto en su comunidad y pueblo, el suyo, el Partido Nacionalista Vasco. La alcaldesa Amaia Agirre pidió a su partido que destituyera a un concejal del ayuntamiento bajo su cargo y elegido mediante las urnas. El partido ha dado el visto bueno a la alcaldesa.
Las discrepancias entre la alcaldesa Amaia Agirre y el concejal de Hacienda, Inaxio Uriarte, eran de antaño personales y recién políticas. Lo que ha convertido al concejal en el muñeco acusatorio tiene que ver con la postura del concejal frente a la decisión de la alcaldesa al renovar irregularmente al secretario municipal para llevar a cabo el nuevo Plan Urbano. El secretario debía cesar por jubilación. Su prórroga tiene el objeto de defender el oscuro y pecuniario nuevo Plan Urbano ante los tribunales. Empresas, particulares y colectivos vecinales recurrirán el nuevo Plan Urbano que el ayuntamiento pretende ejecutar en Getxo: doscientas familias perderán sus casas por recalificaciones, y en su lugar se levantarán 5.000 viviendas a una media de 300.000 euros cada una. Es un Plan Urbano de mil quinientos millones de euros de plusvalías. 1.500.000.000 euros.
La actitud díscola del concejal Uriarte sobre la irregular prórroga del secretario, cavó su tumba. Al de poco tiempo, se filtró desde el ayuntamiento a la prensa local que el concejal y su pareja pertenecían a una Cooperativa de viviendas que a su vez había contratado a una constructora que había derribado sin permiso parte del edificio protegido sobre el que se edificaba la construcción de apenas una veintena de viviendas de lujo.
El escándalo quedó dirigido de inmediato contra el concejal Uriarte y su pareja, también concejala. Como estos no dieron su cargo a torcer, apareció una segunda filtración. La concejalía de Hacienda – es decir, el Consistorio de Getxo – llevaba desde hace cuatro ejercicios – nótense que son cuatro ejercicios – sin recaudar ocho millones de euros. Cuando, en vez de dimitir, el concejal Uriarte y su pareja deciden coger una baja, aparece una tercera filtración que escruta un partido de la oposición que va a dar el apoyo al PNV en el nuevo Plan Urbano: el concejal Uriarte habría solicitado a principios de 2025 puesto en un ayuntamiento vizcaíno gobernado por independientes.
Con las catanas sicilianas y el sucio vertido en prensa y redes sin resultado, la alcaldesa toma la última decisión. En vez de hacer uso del reglamento municipal y cesar a su concejal – con la posibilidad de que este acudiese a los tribunales –, recurre al cicerone del partido. Y pide, con un arrojo inaudito, que este dirima el futuro del concejal, pues de los tres batzokis en Getxo, el concejal cuenta con el resistente apoyo de uno de ellos.
La prensa local, de todo signo, no se ha molestado en pedir un mentis a los de repente convertidos al modo de la ‘Ndrangheta calabresa en “corrompidos” concejales de Getxo. El relato, lleno de elipsis burdas es marca de los inclaros rasputines al frente de la comunicación municipal. Pero cierto líder de un partido de la oposición que no se opone al Plan Urbano ha llegado incluso a catalogar como “corrupto” al concejal. La alcaldesa, en las filtraciones a la prensa filtradas por su equipo no puede llegar más allá de enjuiciar la gestión del concejal como “desastrosa”. El concejal Uriarte lleva casi diez años en su cargo.
Esto no exime la responsabilidad política de los concejales ahora vilipendiados y sin la más mínima posibilidad de defensa pública. Tampoco que el ejercicio de sus responsabilidades no estuviera exento de excesos.
Ha quedado al descubierto que el reglamento democrático municipal y sus cauces son hojarasca que quema en el san juan quien mueve los hilos ante la parsimonia de oposición y contrapoderes: las cúpulas del partido en el poder. El sistema vive en un autogolpe: su reglamento lo dirige quien no se presenta a las elecciones y cuyos líderes acaban sus días en empresas que, a su vez, como el fichaje de Andoni Ortuzar por PWC, son contratadas por la administración en manos del partido.
Y lo peor
El futuro de la alcaldesa de Getxo Amaia Agirre parece echado. Si de irregularidad manifiesta hablamos, el posible sucesor viene de las oscuridades más inauditas. Su nombre es Álvaro González, concejal que controla el proceso del nuevo Plan Urbano y la todopoderosa contratación municipal. González opta a ser el sucesor de la alcaldesa en Getxo. Saltó al escándalo cuando la agrupación GUK recurrió la prórroga de su cuñada al frente de las colonias de verano. El cif que su cuñada utilizaba para tal contratación era el mismo de una sociedad de la que era partícipe su propia esposa. González, como concejal de deportes, violó hasta en cinco ocasiones la ley de contratación al firmar contrato y adjudicación con una familiar en segundo grado por valor de 600.000 euros.
Una jueza declaró ilegal la prórroga de la cuñada del aún concejal Álvaro González. Cierta oposición que hoy considera a Inaxio Uriarte un corrupto – cargo no elevado a tribunal alguno – consideraba la ilegalidad de Álvaro González – con sentencia de prórroga en contra – “irrelevante” o que “era necesario dejar pasar”.
Este escenario de camorra permitiría que, como prevé la ley, el consistorio fuera intervenido. Pero gracias a un pacto entre el presidente del Gobierno Central y el PNV, los interventores municipales en Euskadi ya no los elegirá ni responderán ante el Estado. Los propios alcaldes, es decir el partido en el poder, podrá elegir a quien ha de fiscalizar la contratación y la regularidad legal municipal. Al respecto, la próxima secretaria del Ayuntamiento de Bilbao, gobernado por el PNV, será una militante del partido que se ha quedado sin puesto tras tener sillón en la Juntas de Bizkaia. El paro entre la clase política ha vuelto a bajar en Euskadi. Y la economía del pelotazo abrazado a la corrupción política supone más de la mitad del PIB vasco. en Getxo, acuérdense, 1.500.000.000 euros. Por ese montante y sus cuatro por cientos, hay quienes están dispuestos a morir matando. Feliz día de la Ndrangheta en la bahía de Bizkaia – la alcaldesa Amaia Agirre dixit –.