
Aún hay sitio en los ataúdes de sus compatriotas, escribe el poeta Mosab abu Toha (Gaza, 1992). Los amigos de la escuela, del barrio, de la niñez. Los libros de su salón, los poemas en las libretas, todavía solos. Los tres amigos que perdió en el ataque de 2014. Ezaat, Ammat e Ismael. Ezzaat nació en Argelia, Ammat en Jordania, Ismael en una granja. Los enterraron bajo la tierra fría. Una niña alcanzada por el disparo de un francotirador israelí. Colocaron su retrato sobre su pupitre en la escuela. Mira la pizarra mientras el aire ocupa su silla. Culpable de algo y sin saber en qué lengua está escrito su destino. Yaffa se conoce en todo el mundo por sus naranjas. Su abuela, Jadra, intentó llevarse algunas en 1948, pero el bombardeo israelí fue demasiado fuerte. Las naranjas rodaron por el suelo y la tierra se bebió el zumo. Seguro que era dulce, escribe Mosab abu Toha.
Un poema no es solo palabras en un verso. Es un tejido. El poeta Mahmud Darwish quiso construir su hogar, su exilio, de todas las palabras del mundo. Mosab teje los poemas con sus venas. Quiere construir un poema como una casa sólida, ojalá, piensa, no con sus huesos. Tenía 16 años cuando le hirieron. En el hospital le hicieron una radiografía. Tenía dos fragmentos de metralla. Uno en el cuello, otro en la frente. A los siete meses, le hicieron la primera operación para extraerlos.
Qué es hogar
Qué es hogar:
Es la sombra de los árboles cuando iba a la escuela antes
de que los arrancaran de raíz.
Es la fotografía en blanco y negro de la boda de mis
abuelos antes de derrumbarse las paredes.
Es la alfombra de oración de mi tío donde dormitaban
Decenas de hormigas en invierno antes de que fuera
saqueada para colocarla en un museo.
Es el horno que mi madre usaba para hornear el pan y
Asar el pollo antes de que una bomba calcinara nuestra
casa.
Es el café donde veía los partidos de fútbol y jugaba –
Mi hijo me interrumpe: ¿Una palabra de cinco letras
puede guardar todo eso?
Mosab abu Toha es uno de los más reconocidos poetas vivos de Palestina. Su poemario Cosas que tal vez halles ocultas en mis oídos ganó en 2022 el American Book Award y el premio Derek Walcott en Estados unidos. Con traducción de Joselyn Michelle Almeida, Ediciones del oriente y del mediterráneo lo publica ahora después de que la editorial City Lights lo hiciera en Estados Unidos. La poesía de Mosab está desprendida de vuelos metafóricos. Las aves tienen las alas quebradas. La realidad subyuga la posibilidad poética que Mosab rescata escuálida del profundo pozo de la infernal cotidianeidad. Un tedio claustrofóbico agarra con su garra al lector. Si los temas se repiten una y otra vez, lo hacen por la traumática y dialéctica circunstancia de que el poeta sucede en el milagro de permanecer con vida.

Esta náusea de la no existencia tiene su traslación en tiempo y espacio para el lector occidental. El asedio sobre seres reducidos a accidentales fenómenos del no ser. Asedio en el tiempo que el poeta lleva desde antes de haber nacido en la carne de su abuelo y su padre. Asedio en el espacio que es un no lugar, pues el suyo, su hogar y su comunidad dependen del albur de los misiles. No hay dualismos ni en los poemas de Mosab abu Toha ni en su lectura. Ni el más mínimo atisbo apologético en sus versos. No se les puede poner ni un pero al leerlos. Como si desde el lugar donde fue crucificado, la tierra de Mosab, Jesús de Nazaret hablara en la misma cruz. Este poemario es un monte de olivos, abiertos en cruz y aullando.
Cosas que tal vez halles ocultas en mi oído. Poemas desde Gaza. Mosab Abu Toha. Traducción del inglés de Joselyn Michelle Almeida. Ediciones de Oriente y el Mediterráneo, 2025. 160 páginas. 13 euros.