
En Euskadi, uno de cada cuatro jóvenes de la ‘generación Z’, es decir, los menores de 20 años, cree que el dictador Francisco Franco fue un gobernante que “trajo bienestar social a la ciudadanía” y que el franquismo fue “un periodo que aportó estabilidad económica que generó un fuerte compromiso con el desarrollo” de la comunidad autónoma vasca. Así lo refleja la última prospección demoscópica de la Universidad de Deusto, el Deustobarómetro, llevada a cabo durante el invierno de 2025. Hay más datos. Uno de cada cinco españoles, en concreto, el 21,3%, considera que los años de la dictadura franquista fueron “buenos o muy buenos” para España, según la encuesta del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), realizada en octubre de 2025. Uno de cada tres encuestados, el 32,8%, que no votaron en las últimas elecciones generales por no ser todavía mayores de edad considera también que los años de la dictadura franquista fueron “positivos para el país”.
El inventario del holding de El Pardo en 1975 atesoraba los cien mil millones de pesetas con 51 empresas participadas.
El dictador Francisco Franco Bahamonde, al de un año de ganar la fratricida guerra que asoló España, atesoraba un patrimonio solo monetario de 34 millones de pesetas, lo que hoy serían 338 millones de euros. Su sueldo, en ese año primero de la victoria ascendería a 700.000 pesetas anuales. La renta per cápita en España era de 5.765 pesetas al año. Franco y su entorno familiar – los Polo, Serrano Suñer, Martínez Bordiú y posteriormente los Martínez Bordiú Franco – residentes en el Palacio de El Pardo crearon un holding durante cuarenta años que en el año de la muerte del dictador en 1975 atesoraba los cien mil millones de pesetas con 51 empresas participadas. El poder económico que deja el dictador Franco y su séquito se lo reparten 200 familias que aún conservan poder y pedigrí (Banús, Meliá, Klopowitz, Cortina, Alcocer, Ybarra, Arteche, Ussía, Güell, March, Abelló, Aguirre, Oriol, Aznar y Coste, Barreiros….). Entre 1961 y 1975, de 83 ministros de Franco, 64 ocuparon cargos en Consejos de administración de grandes empresas. La fortuna de los Franco ascendería a 22 fincas repartidas por toda España y un patrimonio que oscilaría entre los 20.000 y 70.000 millones de pesetas.
Son estos datos que recopila el periodista Mariano Sánchez Soler en su esclarecedor libro La familia Franco S.A, publicado por Roca en 2025. Asombra que cincuenta y un años después de su muerte, tras la temerosa transición y la vigorosa democracia, sólo haya un libro sobre la verdadera naturaleza expoliadora del Caudillo entregado a Dios y a España.

Quizá esa desmemoria sea la causa de que casi el 30% de los nuevos votantes crea que Franco hizo progresar al país al que sometió y sangró. La Transición primero y la Democracia después ayudaron a ello. Sánchez Soler aporta un dato de importante valor simbólico. Entre 1976 y 1988, la viuda de Franco, La Señora, Doña Carmen Polo pasa de cobrar 652.443 pesetas a 12 millones y medio. El presidente del gobierno, Felipe González cobraba 8 millones de pesetas.
El franquismo fue una sucesión de parasitismo familiar donde la corrupción – desde el estraperlo en la postguerra hasta los continuados escándalos en el tardo franquismo – eran el engranaje de la economía nacional y hasta cotidiana. En paralelo, una represión política continuada y una mastodóntica propaganda cotidiana ronroneaba incansable en la retaguardia del día a día.
Sánchez Soler explica en La familia Franco S.A. atribuye al pudor y la impudicia el por qué de la complicidad con el franquismo. ¿Por qué una sociedad que se doblegó durante 40 años, dio la victoria a las izquierdas en las elecciones municipales de 1979? La consigna, recuerda Sánchez Soler, fue que era mejor para el futuro el olvido del pasado. Obviar la alienación y el encanallamiento político colectivo que España sufrió en carne viva han tenido un precio muy alto.
Sobre la amnesia puesta en marcha nada más ser enterrado el oprobioso caudillo, según Sánchez Soler, los españoles convirtieron a Franco en una especie de general romano, alejado en el tiempo histórico “y limpiaron su conciencia con el orgullo de ser demócratas de toda la vida”.

“Franco cultivaba la corrupción como norma política partiendo del principio de que quienes colaboraban con el Régimen serían fieles mientras los asuntos del bolsillo marcharan viento en popa”, escribe Sánchez Soler. La corrupción genética del Franquismo viene de la satrapía militar arrastrada desde la guerra de Marruecos donde capitanes trapichearon con víveres, materias, armamento hasta amasar fortunas. Lo cuenta el general adepto al alzamiento Rafael Latorre (1880-1968) en sus memorias (Ganar la guerra. Perder la paz. Memorias del general Latorre Roca, editorial Crítica, 2019, de Jaume Claret).
El ejército fue durante la guerra civil y posteriormente una empresa de expoliación y saqueo generalizada, alentada por Franco pues fue su principal apoyo para mantenerse 40 años en el poder.
Un país donde la palabra memoria se repite con insistente vacuidad corre el riesgo de sentir ventoleras pasadas en forma de huracanes devastadores. España observa atónita el progresivo auge electoral del partido Vox, y sobre todo la adhesión que tiene entre los sectores cada vez más jóvenes.
La familia Franco S.A, Mariano Sánchez Soler. Editorial Roca, septiembre de 2025. 416 páginas. 22,90 euros.
Ganar la guerra. Perder la paz. Memorias del general Latorre Roca. Jaume Claret. Editorial Crítica, 2019. 318 páginas. 22 euros.



